Hace algún tiempo, un buen amigo me remitió por email una reflexión profunda e interesante donde las haya acerca de lo que él denominaba "realidades paralelas" ó niveles. En
su mensaje, este amigo me hablaba de la
existencia de realidades paralelas o niveles en
la vida del ser humano, realidades distintas a
las que conocemos y que pueden alcanzarse en vida
mediante técnicas de hipnosis, meditación, etc.
Un mensaje cuyo contenido transcribo en su
literalidad por considerarlo de gran riqueza y
descripción y al que mi buen amigo Jorge
titulaba...
Su mensaje, como de costumbre, me invitó a reflexionar para intentar aportar mi opinión al respecto de estas realidades paralelas que él analizaba desde una perspectiva mucho más espiritual, por decirlo de algún modo, que la mía. Esto que les ofrezco a continuación es mi aportación a un tema que tal vez sea más complejo y profundo de lo que podemos llegar a imaginar. Antes de nada voy a intentar definir algunos conceptos para evitar confusiones y facilitar en la medida de lo posible la comprensión de mis planteamientos:
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* Dicho centro de conciencia podría localizarse en el propio tálamo como primer escalón en el procesamiento de señales y estímulos, y aunque considerar a éste órgano de forma independiente en el procesamiento y control de estímulos tal vez no sería lo propio dado el descomunal número de conexiones de entrada y salida (con el resto del sistema cortical) que presenta, esta decisión es algo que se encuentra completamente fuera de los límites del presente ensayo. |
El cerebro, arquitecto y director de orquesta |
"Estimado amigo Jorge, sin duda y como siempre te volví a leer con entusiasmo y profundidad y ello me ha servido de nuevo para sentar ideas que andaban enterradas y perdidas en mi red neuronal, sorprendiéndome una vez más por la increíble profundidad de tus análisis, de modo que volví a sacar mis conclusiones al respecto que son las que he intentaré exponerte y compartir ahora contigo, y con el resto del mundo a través de mi web.
Antes de comenzar quiero puntualizar que todo lo que cuento aquí son conclusiones propias, fruto de mis experiencias personales y analizadas desde mis escasos conocimientos de neuropsicología y de un razonamiento basado mayormente en la introspección.
En un intento de simplificación (¿No es eso lo qué intenta siempre el cerebro? ¿O es sólo un vicio que padecemos los informáticos, el de comprender y esquematizar todo nuestro entorno?) podemos decir que la realidad, tal y como la conocemos, es el resultado de una "ecuación", en el sentido de que una serie de señales a las que denominaríamos inputs entran por las vías sensoriales y son analizadas e interpretadas por un centro de interpretación-control el cual alcanza finalmente un resultado, que no es otro que la realidad que nosotros conocemos, o sea, nuestra propia realidad o realidad percibida. De este modo, si alteramos cualquiera de estas variables implicadas en este proceso de entrada de señales, análisis e interpretación, la "ecuación" producirá resultados diferentes, de modo que, cualquier alteración en las señales de entrada (inputs) a través de la intervención en las vías sensoriales o mismamente en el propio centro de interpretación-control, puede llegar a producir resultados (realidades) completamente distintos ante situaciones contextuales y escenarios aparentemente idénticos, llegando así a lo que podríamos denominar "realidades paralelas".
Por supuesto, ni que decir hay que en ciertas ocasiones la complejidad de dicha "ecuación" así como las variables implicadas en la misma (experiencia cognitiva mediante acceso a memoria, funciones racionales del córtex cerebral, estado hormonal, etc.) y utilizadas por el cerebro para alcanzar un resultado, es algo que escapa no sólo a mi conocimiento, sino al de la ciencia.
A mi juicio, las realidades de las que me hablas en los tres casos de ejemplo (chamanismo yoga y matrix) son fruto de lo que yo denominaría una "distorsión perceptiva" que, pensado de otro modo como puede ser tu punto de vista, podría no ser tal distorsión sino simplemente y como tú bien mencionas, una realidad distinta o paralela a la que conocemos cómo estándar o modelo basada en estadística, o también, un ángulo de percepción distinto que acaba produciendo una realidad distinta como producto final del análisis e interpretación de unas señales previas de entrada y del procesamiento de éstas.
Al igual que tú, también encuentro gran similitud entre estas tres realidades que citas, pero pienso que detrás de todos estos niveles, estados o realidades, el trance del yogui, el chamán o incluso la Realidad Virtual de Matrix, siempre nos encontramos con el verdadero y único gestor de los sentidos y por tanto el auténtico responsable de la "distorsión perceptiva" de la que te hablo, el verdadero constructor de realidades, el cerebro, y en ello, debes permitirme discrepar contigo, en tanto en cuanto no encuentro en ningún caso un sentido espiritual en la existencia de dichas realidades paralelas ni en los estados psicofísicos necesarios para su percepción. Explicarte como llego a esta conclusión, es lo que voy a intentar basándome en mis propias experiencias y en mi razonamiento.
Ya que he comenzado denominando a
las diferentes realidades como "distorsión
perceptiva", no podemos obviar que los
alucinógenos han sido distorsionadores de la
percepción o puentes entre lo que tú denominas
distintas realidades o niveles, desde tiempos
ancestrales y en prácticamente todas las
culturas.
Drogas. Alterando la ecuación de la realidad |
A veces, resultan curiosos los efectos alucinógenos de ciertas drogas en lo que a distorsión de la realidad (estándar) se refiere. Por ejemplo, en un intento de definir los efectos de éstas, algunos investigadores atribuyen al LSD, en alusión a sus niveles de distorsión perceptiva, que permite llegar a "oír colores y ver sonidos".
Igualmente, en un intento por definir sus efectos psicodélicos, su consumo es asimilado al viaje astral, de ahí la utilización del nombre "viaje" para definir de la forma más gráfica posible el efecto que esta droga causa en sus consumidores. Además, en asombrosa analogía con el chamanismo y el yoga, se contempla la figura del "guía" para los aprendices en su consumo. Los expertos que la han estudiado y los propios consumidores afirman que este tipo de alucinógenos pueden tener unos efectos fortísimos en el sistema neuronal y que la distorsión de la realidad llega a ser aparentemente "real", por ello es recomendado al iniciarse en su consumo hacerlo junto al citado "guía", en un curioso y cierto paralelismo con, por ejemplo, el chamán, el maestro de yoga o incluso, el psicoanalista en una sesión de hipnosis. Esta persona con funciones de guía se mantendrá siempre conectado con el mundo "real" evitando así que el neófito caiga en un pozo irreversible de "irrealidad", lo que podríamos denominar un "cuelgue definitivo".
En relación con esto que te comento acerca de los efectos distorsionadores de las drogas en la percepción de la realidad yo siempre he encontrado muy descriptivo un ejemplo que leí hace muchos años aplicado al caso comparativo de varios alucinógenos y de sus efectos. Te cuento...
Se hallan tres personas a la entrada de una ciudad amurallada, es de noche y la puerta de acceso a la ciudad se encuentra cerrada. Estas tres personas han consumido drogas de un tipo distinto cada una de ellas, la primera ha consumido LSD (Dietilamida de ácido lisérgico), la segunda cocaína y la tercera cannabis. Cuando se encuentran junto a la puerta de la ciudad, todos manifiestan su intención de entrar en ésta, y cada uno aporta su propia percepción que, como verás a continuación, distan bastante entre sí ante una situación ó realidad aparentemente idéntica:
1ª persona (bajo efectos del ácido LSD):
Propone a los otros entrar uno a uno por el ojo de la cerradura. Se observa en el individuo una fuerte distorsión perceptiva sensorial que desemboca en una realidad resultante igualmente distorsionada (alucinación).2ª (bajo efectos de la cocaína):
Propone empujar la puerta con fuerza hasta echarla abajo. Se observa en este individuo alteración del estado anímico-hormonal (euforia) que altera la realidad resultante.3ª (bajo efectos del cannabis):
Éste dice que prefiere tumbarse a dormir y esperar a la mañana siguiente a que abran para entrar. Se observa un decaimiento del la actividad cerebral que impide el correcto análisis de una situación y por ende la toma de iniciativas ni decisiones (pasividad).
Lo que vemos en este supuesto ejemplo son tres realidades perceptivas diferentes pero paralelas, resultantes de la ingesta de alucinógenos que acaban arrastrando y confundiendo al centro de interpretación-control, al auténtico director de la orquesta de nuestros sentidos, el cerebro. El símil del director de orquesta con el cerebro me parece acertado ya que entiendo la percepción de cualquier realidad como el producto resultado de varios sentidos coordinados e interpretados de forma conjunta y nunca independientes. Quiero decir que el cerebro construye la realidad combinando la percepción de todos los sentidos y fusionando e integrando todas las señales de entrada.
Este caso muestra las distintas realidades de cada uno en función del tipo de alucinógeno consumido, una realidad provocada por la distorsión sensorial que estas sustancias producen en el cerebro interfiriendo en éste y por tanto en la realidad percibida o realidad resultante. Pero aún hay otro medio, incluso en ocasiones, con mayor capacidad de modificar la percepción de la realidad percibida, un medio mucho más difícil de controlar pues no es inducido por consumo, voluntario o no, de una sustancia química, sino que es originado por el propio "director de la orquesta de la percepción", el cerebro, te hablo de la autosugestión o de la sugestión inducida (hipnosis) que acaba convirtiéndose finalmente en autosugestión.
Por supuesto, las conclusiones a las que llego (que por otro lado cuentan con la plena aprobación de mi "cerebro";) están sustentadas en experiencias propias a lo largo de mi vida, en mi propia persona o en personas muy cercanas, y son fruto de profundas reflexiones en busca de respuestas, reflexiones contrastadas siempre y en la medida de lo posible con experiencias propias o cómo te comento, en la de personas muy próximas.
Por ejemplo, en el campo de las drogas he experimentado estados de distorsión perceptiva considerables (suerte que sólo fue unas pocas veces y en mi lejana juventud) pero me permitieron distinguir y vivir en primera persona distintas realidades perceptivas, similares a las del ejemplo, realidades paralelas producto de la interacción alucinógeno-sentidos-cerebro. Me refiero a sentir como "la orquesta se descompasa" y "la obra musical" empieza a sonar de un modo diferente al que estamos acostumbrados. Algo parecido ocurre cuando te caes de sueño, comienzas a sentir una cierta sensación de embriaguez, perdida de reflejos, audición, etc.
También en realidad virtual, un
campo que me apasiona como pocos, he vivido
experiencias "sensoriales" bastante
fuertes y he podido comprobar que la verdadera
"inmersión" en este otro tipo de
realidad, sólo se consigue cuando el sistema
engaña plenamente al cerebro, de modo que éste
ponga de su parte todo lo necesario para
conseguir una realidad "paralela", o al
menos, no cuestione ni contraste demasiado la
realidad percibida por los sentidos implicados
(vista, oído y tacto). Como verás en este caso,
una vez más aparece nuestro protagonista,
nuestra "caja negra", el cerebro. El
cerebro es en realidad virtual como el caballo de
carreras, el jinete lo monta, pero él es
verdadero protagonista.
Viajes astrales... y otras realidades |
Pero sin duda alguna, si algo me marcó con diferencia en este mundo de "realidades", ello fue la experiencia propia que tuve hace unos 14 años. Eso que suelen denominar viaje astral "vino a verme" sin yo llamarlo, es decir, que sin perseguir alcanzar un estado de concentración y relajación especial para provocar lo que algunos llaman "viaje o proyección astral", acabé flotando (¡Sólo aparentemente! claro está) sobre la cama a casi dos metros de altura!! sobre mi hija y mi mujer que estaban acostadas junto a mí y dormidas, como podrás imaginarte el susto fue mayúsculo y cuando me recuperé con un movimiento brusco que me hizo "despertar" o "conectar" de nuevo todas las vías sensoriales (vista, oído, tacto), el corazón podía estar latiendo perfectamente a más de 200 pulsaciones por segundo debido al shock que sufres.
Al principio empiezas pensando en lo del viaje astral, el cordón de plata y esas cosas que has leído, pero intentas llegar a una respuesta más creíble, al menos para mí.
Desde una perspectiva más mística o religiosa, también puedes llegar a plantearte que has podido estar unos segundos o minutos MUERTO, (de no pocas lecturas sobre el tema puedes deducir que ha sido tu alma la que ha abandonado tu cuerpo por unos instantes), por lo que la comida de cabeza durante los días siguientes a la experiencia, sin llegar a ser traumática, está asegurada. Mi cerebro experimentó una sensación que no podía encajar ni explicar, pero mi pleno convencimiento en la no existencia del alma (como entidad propia y completa del ser humano), me empujaron a seguir buscando respuestas, y creo que mis reflexiones, sí llegaron a aclararme algunos puntos y a encontrar la verdadera luz en este asunto, al menos la luz que yo buscaba, que no era precisamente la divina.
Verás, antes te he hablado del cerebro como director de la orquesta de nuestros sentidos y ahora te voy a explicar qué es lo que pienso que ocasiona este tipo de "viajes" y cómo ocurre. Por supuesto, es sólo mi opinión.
Esta experiencia involuntaria tan poco frecuente y que no he vuelto a tener desde entonces, es muy probable, aunque no conozco ningún caso de primera mano, que pueda alcanzarse por autosugestión, pero de ahí a realizar "viajes astrales" volando y estar presente en otros puntos del planeta durante "el viaje", ya es harina de otro costal que seguramente han recreado algunos en un brote excesivo de imaginación o en un intento desesperado de dar credibilidad a lo que podríamos llamar sueños. Y ahí, al sueño, es precisamente a donde pretendo llegar, creo sinceramente que la experiencia está relacionada con el sueño y el estado de actividad neuronal en el cerebro, concretamente en un punto entre la vigilia y el primer estadio del sueño, un instante en el que se produce la desconexión de los centros de control sensorial, o más bien, en lugar de desconexión, podríamos hablar de decaimiento progresivo de los umbrales de la percepción.
Me explico, en realidad, no se
trata de una desconexión absoluta, por ejemplo,
en el caso de oído o el tacto, nosotros, es
decir, nuestro cerebro, seguimos manteniendo un
estado de "stand-by" que puede
reaccionar en cualquier momento poniendo en
marcha el sistema completo si se capta una señal
de alerta que rebase el umbral necesario para
activar dicha vía sensorial y provocar una
activación del sistema central nervioso,
devolviéndonos al estado de consciencia (estado
operativo y 100% funcional, es decir, despierto).
Por ejemplo, estamos dormidos, y el sentido del
tacto está "desconectado" (no
completamente) de modo que no percibimos el peso
de nuestro cuerpo sobre la cama, el oído
también ha bajado su nivel de percepción a un
estado de stand-by, sin embargo, una señal
externa lo suficientemente potente o específica
(el llanto de un hijo, el sonido del despertador,
el contacto de una mano para despertarnos, etc.)
por cualquiera de estas vías sensoriales
correspondientes (oído ó tacto) puede hacer
reaccionar al sistema central y despertarnos de
inmediato. Lo que pretendo explicar, es que la
desconexión no es absoluta, sino que el cerebro
reduce los niveles de atención a dichas vías
sensoriales (digamos que reduce el ancho de banda
de cada una de las vías) en analogía con un
procesamiento en paralelo de diversos hilos, en
el cual, el procesador destina mayor o menor
ancho de banda a los distintos hilos que se
están ejecutando de forma paralela y
simultánea, en nuestro caso estos hilos serían
las vías sensoriales (oído, tacto y vista
principalmente). Este mecanismo, cuyo objetivo no
es otro que el ahorro de recursos para conseguir
el descanso durante el sueño, sería el
encargado de bajar la frecuencia de actividad
cerebral durante el sueño, en absoluta analogía
con los procesadores de las computadoras.
Iniciando secuencia de desconexión de sistemas |
De forma similar a un procesador, el centro de conciencia funciona por interrupciones, de modo que cada cierto tiempo escucha las señales de las vías sensoriales por si debe reaccionar a alguno de estos estímulos mediante órdenes de reacción. Imaginemos a un jugador de ajedrez que se enfrenta a varios contrincantes de forma simultánea, cada vez que se sienta ante uno de sus adversarios desconecta el resto de conexiones para prestar atención al contrincante ante el que se encuentre en ese momento. Cuando la actividad cerebral funciona a una frecuencia elevada (propia de la a atención y la vigilia) estas interrupciones son más frecuentes y la escucha es mucho más precisa, digamos que la capacidad de acto-reflejo es mucho más rápida y precisa. Antes de llegar al sueño y pérdida ya parte de la consciencia, este decaimiento progresivo de los sentidos podría relacionarse ni más ni menos que con la reducción en el ciclo de frecuencias de actividad cerebral hasta casi cero Hz por segundo (estados conocido como theta: 3.5-7 Hz y delta: 0-3.5 Hz) característicos del sueño. El cambio de frecuencia se produce de forma más o menos rápida justo antes de entrar en la primera fase del sueño y en dicho proceso, también se produce, como consecuencia de la "desconexión sensorial" (no absoluta) un decaimiento progresivo del estado de la consciencia (entendiendo a ésta como el estado por el cual es posible el análisis y la interpretación consciente de la realidad percibida a través de los sentidos), ya que dicho estado requiere del funcionamiento de los sentidos y si éstos no están operativos, o lo están en estado de mínima frecuencia ó stand-by, el nivel de conciencia va disminuyendo hasta que el estado de consciencia se pierde y acaba apagándose automáticamente.
Cómo quiera que la distribución de la frecuencia del cerebro, no es probablemente uniforme en todo el sistema neuronal, es posible que en distintas zonas de la red neuronal se produzcan distintas frecuencias y la reducción en los ciclos de frecuencia de las distintas vías sensoriales durante el proceso de cambio de estado no sea totalmente uniforme, ni síncrona ni simultánea en todas las vías sensoriales, sino que podría descompasarse en ocasión el orden preestablecido de "apagado" ó desconexión, produciéndose con ello una alteración en la secuencia programada de desconexión.
Volviendo al concepto "estado de consciencia", como definición simbólica, que podría entenderse como un estado de procesamiento consistente en el análisis e interpretación continuo y permanente de las entradas procedentes de las vías sensoriales, un proceso que tendría lugar en el centro de la consciencia (entendido dicho centro como un área funcional de procesamiento donde convergen, se analizan, contrastan e interpretan todas las señales procedentes de las vías sensoriales, por ello, dicho estado-centro de consciencia (encerrados ya en un único concepto) acabaría desconectándose inducido ante la falta de estímulos de entrada (inputs) procedentes de estas vías, de modo que, si no oyes, no ves y no sientes, el centro de consciencia (responsable del estado de consciencia) pasa a stand-by desconectado por cierta inducción ante la ausencia de señales de entrada lo suficientemente potentes como para superar el umbral, aunque eso sí, sin llegar una desconexión absoluta al igual que el resto de los sentidos, ya que la onda cerebral nunca llega a ser cero, ni siquiera en el sueño más profundo.
Podemos decir que el cerebro va apagándose (reduciendo su actividad funcional, su frecuencia, bajando su nivel de conciencia en general) y pasando a stand-by las vías sensoriales de forma más o menos gradual y siguiendo un orden preestablecido que se me antoja podría ser por ejemplo: oído, tacto, vista, (la vista es, si cabe, algo distinta al oído y al tacto, en el sentido de que podemos facilitar su desconexión de forma voluntaria al cerrar los ojos y evitando así la transmisión de señales al córtex visual e induciendo de algún modo a la desconexión de esta vía, ello no quiere decir que la vía sensorial y el centro de procesamiento del córtex visual esté en stand-by antes que el resto de vías), y en última instancia el centro-estado de consciencia, que sería el que ha ido desconectando los canales de comunicación con los sentidos, o mejor dicho, va reduciendo los impulsos eléctricos de comunicación con estos sentidos y aumentando los umbrales de reacción ante posibles estímulos, todo ello claro está, con el único objetivo de entrar en el estado de sueño y la pérdida al máximo del nivel de consciencia consiguiendo así el mayor ahorro energético posible, que al fin y al cabo es de lo que se trata cuando dormimos.
De modo que, continuando con la analogía de la orquesta, sería como si el director (centro-estado de conciencia) fuera ordenando a los músicos que acallen sus instrumentos atenuándolos progresivamente hasta el silencio para después irse él mismo a descansar colgando su batuta. Sentada esta teoría (llamémosla hipótesis), es muy posible -y aquí podría estar la clave misma del viaje o la proyección astral- que en este proceso se produzca una alteración en el orden de desconexión de los sentidos que acabe por confundir al cerebro, o sea, al centro de consciencia, auténtico arquitecto e intérprete de la realidad aparente y gestor de la percepción.
Por ejemplo, imaginemos por un momento que se desconecta el sentido del tacto y del oído y, aún con los ojos abiertos, seguimos estando conscientes o manteniendo un cierto estado de consciencia, en estado de vigilia, la realidad que percibiríamos en este caso será que dejaremos de sentir el peso de nuestro cuerpo sobre la cama y el contacto con ésta!! (¡Por un momento pareceríamos suspendidos en el aire!), e incluso podríamos habernos aislados ya acústicamente del entorno (vía sensorial auditiva desconectada), lo cual podría provocar un estado de confusión general a nuestro centro-estado de consciencia al no poder éste combinar e integrar o interpretar las entradas de las vías sensoriales y llevando al centro de conciencia a un choque frontal contra todo nuestros modelos posibles de realidad, colapsando y provocándonos así esta experiencia tan impactante que, en realidad, no sería más que una realidad perceptiva creada en nuestro propio cerebro. Digamos que si el centro de conciencia no consigue integrar todas las entradas (inputs) de las vías sensoriales y entenderlas o interpretarlas de forma adecuada, el sistema (centro de control de la conciencia) colapsa cayendo en un estado de confusión ó en una realidad paralela o aparente, pero al fin y al cabo, construida por el mismo arquitecto de siempre, el cerebro.
Si analizamos más variables inherentes a los viajes-proyecciones astrales documentados, también hallamos ciertas coincidencias sutiles. Debo recordar que en mi caso y en el resto de los que he tenido constancia, las proyección astral suele ocurrir normalmente en la oscuridad de la noche o, cuando menos, en penumbra (al igual que el 99% de apariciones, entendiendo éstas como otro tipo de realidad construida por el propio cerebro), lo cual podría explicar la confusión en el centro-estado de consciencia que llega a hacernos ver que estamos flotando en el aire cuando simplemente imaginamos flotar al haberse desconectado ya el sentido de tacto que nos mantenía informados acerca del contacto de nuestro cuerpo con la cama, de modo que, forzados por el centro de la consciencia y en un estado de confusión perceptiva, con el sentido de la vista en absoluta desventaja dada la oscuridad, o incluso ya en estado de decaimiento avanzado y próximo a la desconexión (ó estado de stand-by), acabamos flotando (aparentemente y de forma brusca dada la velocidad de procesamiento y respuesta de nuestro cerebro ante tal situación) por unos instantes en la habitación, sin embargo, el centro de conciencia, al no haberse desconectado, mantenemos un cierto control de la situación o de la realidad aparente, hasta que un movimiento brusco de nuestro cuerpo (que creo recordar fue voluntario y esto demostraría que el centro-estado de consciencia permanecía funcionando aún confundido por los inputs de las vías sensoriales) acaba encendiendo todo el sistema (vías sensoriales y centro-estado de consciencia). Eso sí lo recuerdo con claridad, que era consciente en todo momento y tenía la sensación de que podía recuperar el control de la situación a través de un movimiento, y de hecho así fue, cuando realicé de forma voluntaria el movimiento brusco de intentar incorporarme, podríamos decir que las vías sensoriales de entrada se reactivaron y todo el sistema sensorial-funcional se puso en funcionamiento.
Antes de tener esta experiencia, yo ya había oído hablar en otras culturas de un fenómeno que coincide en ciertos términos con la proyección astral, un fenómeno al que atribuían lógicamente un sentido espiritual, religioso o esotérico, y aunque lo denominan de diversas formas, creo que se trata de lo mismo y siempre se manifiesta en el momento de conciliar el sueño. En un punto entre la vigilia y el sueño en el que todavía no estamos dormidos completamente y nuestro cerebro está intentando pasar al estado de stand-by, produciendo esta extraña sensación como si de soñar despierto se tratase.
Es más, yo que trabajo frecuentemente de noche y paso a veces un sueño terrible, llego a experimentar en muchas ocasiones las desconexiones sensoriales de forma completamente perceptible. Por ejemplo, cuando no puedo aguantar y el sueño me vence por momentos, si estoy viendo la televisión u oyendo la radio o incluso hay gente hablando a mi alrededor, el sentido del oído es el primero en desconectar y por momentos me quedo en silencio viendo aún la escena, porque el cerebro "apaga" (en realidad aumenta el umbral y disminuye la actividad eléctrica o tal vez la frecuencia cerebral destinada a esta vía sensorial) esta vía sensorial, y aunque acabas acostumbrándote a ello, no deja de producirte cierta confusión pues puedes estar con los ojos abiertos sin oír absolutamente nada durante unos segundos, es decir, inmerso en una realidad distinta o una distorsión perceptiva hasta que te sobresaltas (reiniciando y activando la vía sensorial del oído) o caes en el sueño irremediable.
Dicha alteración en la secuencia u orden de apagado, podría ser igualmente la responsable de la extraña sensación (bastante más frecuente que la proyección astral) que muchos alguna vez hemos sentido al dormirnos, justo entre la vigilia y el sueño. Te hablo de la sensación de caída al vacío que, a mi modo de entender, podría responder a una desconexión del sistema sensorial del tacto cuando aún seguimos manteniendo un cierto nivel de conciencia pese a tener los ojos cerrados.
Ahora analizaré la diferencia entre la proyección astral (para entendernos), en la que de forma brusca parecemos encontrarnos flotando en la habitación, y la caída al vacío que experimentamos también al inicio del sueño.
Si analizamos las variables implicadas en ambas experiencias, nos damos cuenta de las circunstancias son muy similares, sin embargo, la gran diferencia entre caer y flotar podría radicar en el sentido de la visión.
En el primer caso, el de la proyección o viaje astral, recuerdo perfectamente que pese a la penumbra de la habitación podía verlo todo a mi alrededor durante el tiempo que me mantuve en aparente estado de flotación, y probablemente fue debido a que al encontrarme aún en un cierto nivel operativo de consciencia y desconectarse la vía sensorial del tacto, el cerebro, intenta comprender todo lo que nos rodea, intentó integrar y resolver las señales que de entrada (inputs), pero al no poder comprender la falta de la señal de contacto con el lecho, produjo un nuevo resultado en la ecuación final, recreando una nueva realidad y produciendo la sensación de que había comenzado a flotar sobre la cama. No deberíamos obviar que el cerebro constituye un mecanismo obsesivo cuando se trata de analizar y comprender humano el entorno. Así ha sido desde nuestros orígenes como especie animal, pues resolver la ecuación de la realidad que nos rodea resulta vital para nuestra supervivencia. Por este motivo, en su intento por resolver dicho entorno, emplea la ecuación de los sentidos para alcanzar un resultado creíble, y si alguna de las variables fallara o aportara una información sesgada o cerebro intentará a toda costa rellenar los huecos o variables incompleta, el ausentes para alcanzar una solución final a la ecuación.
En el segundo caso, me refiero a la caída al vacío que se experimenta justo antes de entrar en el primer estadio del sueño, el resultado de la ecuación es justamente el contrario, pero muy similar. Me explico con un ejemplo, cuando a veces estamos resolviendo una ecuación en la que intervienen valores positivos y negativos, es probable que alcancemos los valores finales correcto, pero que al haber cometido un fallo en el cálculo de signos, obtengamos el valor inverso. Por ejemplo, si el resultado debía de ser 35, nosotros hemos llegado a 35. Igual magnitud pero valores inversos. Bueno, al grano, antes te decía que la gran diferencia entre caer y flotar podría radicar en el sentido de la visión, y creo que ahí esta la clave. La vista podría ser la variable que invierte el resultado de la ecuación, me explico. Cuando sentimos caer nuestro cuerpo, tenemos los ojos cerrados de forma que la vía sensorial de la visión está desconectada en la práctica pues no registra señales ni transmite información alguna al centro de conciencia.
Esta ausencia de señales de la
vista, introduce una modificación en la
ecuación que el cerebro debe resolver aún con
un cierto nivel de conciencia al no haber entrado
en el primer estadio del sueño, y esta
modificación conduce a un resultado distinto al
del caso de la proyección o viaje astral, pues
el cerebro acaba recreando una realidad distinta
lo más creíble posible ante la falta de
señales visuales y el apagado de la vía
sensorial del tacto, este resultado es, ante la
ausencia de señales hacia el córtex visual
(ojos cerrados) la caída al vacío por acción
de la gravedad.
Ensoñaciones nocturnas, la realidad paralela más cercana |
En el caso de las ensoñaciones o los sueños, también llego a una reflexión, cuando dormimos, digamos que el cerebro desconecta o apaga ciertas funciones, pero por supuesto, mantiene cierta actividad neuronal e impulsos eléctricos que viajan de forma semicaótica por otras zonas funcionales del córtex y la memoria (ésta última sin ubicación definida), lo cual produce esas extrañas y a veces incoherentes historias que son los sueños. Está desconexión parcial de las vías sensoriales y sobre todo del centro-estado de consciencia del que te hablo, provoca que los sueños a veces se muestren como una mezcla sin sentido de ideas y recuerdos que el cerebro produce sin control, digamos que, y siguiendo con la analogía de las computadoras, la gestión de errores y la comprobación de coherencias en los algoritmos internos del CPD (centro de procesamiento de datos) está Off-desactivado-disabled.
Por esto pienso que en los sueños las ideas se mezclan como si de un disco duro estropeado se tratara, en el que aparecen fragmentos de información entremezclada y a veces imposible de reconstruir o interpretar. Por supuesto que esa información sale del almacén de datos de nuestra memoria o de secuencias construidas a partir de experiencias previas reales o imaginadas. Es cierto que en muchas ocasiones, las ensoñaciones sí mantienen una cierta correlación con la realidad, en el sentido de que muestran fragmentos de información que previamente se han procesado de algún modo, pensado o percibido, aún de forma subliminal, sin embargo, en la mayoría de casos el contexto y la posible interpretación resulta caótica.
En el sueño, es como si el cerebro desactivara el sistema permanente de comprobación de errores (tanto los sistemas sensoriales como la vista, oído, gusto, olfato, como el estado de consciencia que sirve a nuestro cerebro para contrastar e interpretar cualquier percepción informativa), de manera que los datos (ideas, recuerdos) fluyen sin control produciendo realidades aparentes. Por otro lado, la complejidad funcional del cerebro es demasiado grande como para conectar dichos sueños a interpretaciones válidas y cuando menos generalizadas (aplicables a todo el mundo).
Si analizamos lo que ocurre en los
sueños y reflexionamos sobre ello, podemos sacar
conclusiones interesantes acerca del
funcionamiento de nuestro cerebro, y por qué no,
de las realidades paralelas. En este sentido, me
resulta increíble la obsesión del cerebro por
comprender y asociar todo cuanto registra,
incluso si mientras dormimos oímos algún ruido
identificable, el cerebro puede transformar el
sueño adaptándolo al sonido e integrándolo
dentro de este sueño, construyendo una nueva
realidad!. A mí incluso me ha ocurrido que
mientras soñaba, dentro del propio sueño oía
la voz de alguien que intentaba despertarme y era
mi madre en la "vida real", en este
caso jugando el papel de "guía
espiritual" para despertarme y devolverme a
la dura realidad del colegio. O incluso, si
tenía alguna tarea pendiente en la vida real que
me preocupaba, podía incluso recordarla dentro
del sueño, por ejemplo, si tenía que levantarme
para ir a trabajar y estaba durmiendo la siesta,
podía llegar a preguntarme dentro del sueño
¿Qué coño hacía ahí cuando tenía que
marcharme al trabajo?. Quiero decir con esto, que
la desconexión del cerebro en los sueños es
solo parcial y en ocasiones se mantienen ciertas
conexiones con la realidad. El sueño es, al caso
de las comunicaciones telemáticas, como si se
desactivaran los sistemas de comprobación de
error (el bit de paridad), de modo que, la
información transmitida por paquetes (ideas,
recuerdos), puede aparecer fragmentada y con
cierta desestructuración. El sueño es en cierto
modo otra realidad, pero una realidad creada por
nuestro cerebro. Por cierto Jorge... ¿Sabías
que también se dice CELEBRO? A mí me resultó
curioso.
La muerte ... y otras realidades |
Incluso en el caso de la muerte, o más concretamente, del paso de la vida a la muerte, parece ocurrir (lo mismo, o algo similar), el cerebro entra una confusión generalizada mientras se produce el proceso de apagado, en este caso definitivo, absoluto e irreversible. De ello se deduce que gente que "ha vuelto a la vida" en casos de accidentes, operaciones, etc., han vivido experiencias similares a la proyección astral, algunos han visto su cuerpo desde arriba, creyendo que su alma abandonaba su cuerpo. Otros han sentido que estaban tumbados oyendo a sus seres queridos, sin verlos ni sentir contacto físico alguno con el entorno y sin poder moverse ni hablar, también los hay que han confundido la luz cegadora de la mesa de operaciones del quirófano con un ente divino que se acerca para guiarlos en su nuevo camino a la vida eterna, y a veces incluso hablando, dada la capacidad permanente del cerebro (en su afán innato por analizar e interpretar todo lo que procesa; señales inputs) de construir escenas en las que integrar las señales externas percibidas, como en el ejemplo de los sueños que te he comentado antes, en los que aparecen integradas señales percibidas desde el mundo "real". Yo también he conocido experiencias de este tipo por familiares muy cercanos antes de fallecer, y hay documentadas alucinaciones y experiencias de lo más diversas, pero pienso sinceramente que el cerebro también está detrás de todas estas "realidades".
Otro dato relevante relacionado con las apariciones es que todas (la inmensa mayoría) se producen por la noche cuando vamos a dormir (o dormidos), en los pies de la cama, en la cuando ya estamos penumbra u oscuridad de alucinaciones recreadas por nuestro propio la habitación, etc. A mi juicio son cerebro.
Creo que incluso, en el caso del
psicoanálisis, -el cual ha sido ya descartado
por la mayoría de psicólogos precisamente por
falta de fidelidad en los resultados y al parecer
por crear una fuerte dependencia del paciente
hacia el psicoanalista- el propio psicoanalista
puede acabar guiando de forma involuntaria las
recreaciones y fantasías del paciente creando
falsas realidades de subjetiva interpretación y
sin objetividad valorable, autosugestionadas por
el propio sujeto paciente o por el propio
psicoanalista. De este modo, embaucado por el
poder de la sugestión hipnótica el paciente
puede acabar construyendo falsas realidades que
jamás existieron más que en su imaginación,
entremezclando sin demasiado sentido recuerdos e
ideas como si de un sueño se tratase. Algo muy
similar a soñar despierto.
Conclusiones |
Pero entonces... ¿Son tan distantes nuestras posturas?
Aunque a primera vista pueda parecerlo, no creo que lo sean tanto. Partiendo de la base de que todas, si excepción, son realidades al fin y al cabo. Las realidades paralelas de las que tú hablas existen y son innegables, están ahí, por eso un esquizofrénico paranoide con trastorno bipolar en un brote psicótico puede ver burros volando tan reales como tú y como yo, u oír una firme voz ordenarle que debe matar a alguien por tratarse del mismo satanás, sin embargo, no puedo encontrar en ellas el trasfondo espiritual en el que tú pareces coincidir con la mayoría de personas que han vivido estas experiencias, aunque por otro lado, esta divergencia de posturas tampoco impide que coincidamos en que un control de dichas "realidades" de forma voluntaria, como es el caso de las ensoñaciones por ejemplo, supondría una auténtica puerta a una nueva realidad que podría llevarnos a vivir experiencias increíbles y totalmente nuevas para el ser humano, muy positivas por ejemplo en sentido terapéutico. Se me antoja ahora que podría emplearse esta "puerta" en terapias que ayuden a superar la pérdida irreparable de un ser querido mediante "encuentros virtuales".
En este sentido, en el de los "encuentros virtuales", aunque la realidad virtual y la inteligencia artificial están aún bastante lejos de alcanzar este nivel, sí creo que sería posible lograr estos encuentros en realidades paralelas a través de las ensoñaciones, en las que nuestro propio cerebro podría construir toda una realidad paralela junto a los seres fallecidos tales como viajes, encuentros, escenas de la vida cotidiana como comidas, juegos, charlas, etc.) utilizando para ello información almacenada en nuestra memoria (datos sobre lugares, personas, e incluso abstracta, etc.) y creando nueva información e historias que también pasaría a nuestro banco de recuerdos. Estas nuevas escenas que el cerebro podría proyectar (tal vez por algún mecanismo de inducción) durante el sueño, podrían llevarnos a vivir una nueva realidad paralela en toda regla. Seguro que ir a dormir no volvería a ser lo mismo para nadie si pudiésemos controlar en lo más mínimo, el desarrollo de ensoñaciones.
En este sentido debería explorarse (aunque seguramente nunca podamos alcanzar un control total sobre una funcionalidad del cerebro a ese nivel) la investigación, además, siempre creo que el estudio y la búsqueda de respuestas en un campo acaba arrojando muchas otras luces por el camino que de otra manera permanecerían enterradas de forma indefinida. Sin duda un área multidisciplinar donde disciplinas como la psicología (biopsicología), neurología, farmacología y psquiatría, podrían trabajar codo con codo en pos de objetivos comunes. El control de los sueños probablemente siga perteneciendo a la ficción, pero podría abrir sin duda un mundo en el tratamiento de patologías y desordenes de orden psicológicos, y que duda cabe que en el espacio del ocio.
Con todo esto quiero decir que las realidades paralelas existen, están ahí, y aunque yo las entienda como distorsiones perceptivas no dejan de ser tan reales como cualquier otra, pues la propia realidad "modelo", "estándar" ó "estadística" cómo tú la defines, no es más que una interpretación cerebral concreta y determinada de los estímulos recibidos y contrastados con nuestro banco de datos de la experiencia (memoria). A veces pienso, y este es otro tema interesante, que somos todo memoria, pues todo el aprendizaje de un ser humano, incluidas sus propias realidades, se almacenan en el gigantesco banco de datos de la memoria.
Bueno, ya resumiendo, si bien todo lo que te he contado no es más que una reflexión construida desde una perspectiva propia y desde mi escaso conocimiento sobre el cerebro humano, lo que sí quisiera dejarte claro es mi profunda creencia de que cualquier realidad es construida por nuestro "masa gris", igual que pienso que de algún modo cada cerebro, y por ende cada persona como extensión de éste, aunque pueda compartir espacio y tiempo con otras personas, vive una realidad diferente producto de un procesamiento e interpretación único y exclusivo, o sea que, la realidad perceptiva de cada ser humano es única debido a que su cerebro es único. Incluso una misma persona en circunstancias aparentemente idénticas puede percibir realidades diferentes, por ejemplo, si durante una comida ingerimos una cantidad de alcohol algo superior a la habitual (vino, cerveza, etc.) podemos comenzar a ver las cosas de otro modo distinto provocando cambios en nuestro estado de ánimo, de algún modo el alcohol como droga nos lleva a percibir una "realidad diferente" de nuestras vidas, aunque probablemente, en el caso de la ingesta de alcohol y cualquier otra droga, luego siga un decaimiento de la euforia acompañado de una desagradable cefalea y de una realidad mucho menos "idílica". Una vez más hablo por experiencia propia, experiencia que casi todo el mundo habrá experimentado en alguna ocasión.
De verdad Jorge, las conclusiones a las que llego tal vez puedan parecerte algo simplistas y no sé si lo mío será agnosticismo, miopía intelectual o espiritual, pero no puedo dejar de ver un trasfondo físico-químico y una base fisiológica en todas las realidades, en todo lo que nos ocurre desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Este es mi punto de vista, mi realidad, y de paso quiero agradecerte que me hayas planteado este asunto de las realidades pues como siempre me ha servido para poner en orden ideas que andaban por ahí perdidas, en los recovecos de mi masa gris, pues también estoy convencido de que detrás de todas estas realidades no sólo se encuentra nuestro cerebro sino también nuestro profundo y casi absoluto desconocimiento sobre él.
Un fuerte abrazo amigo Jorge."
Fdº.: Rafael Lomeña Varo.
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