"una
crisis es un momento decisivo, lleno de peligros y tensiones,
porque el resultado de la crisis puede ser la vida o la muerte
de la persona, el sistema social o el proceso histórico
que la padece."
Andre
Guner Frank
¿
POR QUÉ NO LA VIERON SI SE VEÍA VENIR ?
EL AJUSTE QUE SE TRANSFORMÓ
EN CATÁSTROFE
Todo
el mundo sabe que las burbujas no son eternas, y acaban explotando,
pero como el pecador se precipita al abismo a despecho de consejos,
embriagado en la felicidad del deleite en su momento (Golpes
Bajos © 1986), todos nos precipitamos al abismo (estado-banca-consumidor)
en una especie de huida hacia delante. El rico superávit
obtenido por los impuestos, los jugosos beneficios de las comisiones
bancarias y los intereses y, por supuesto, las vacaciones en Tahití
y los lujosos vehículos pagados con el barato dinero hipotecario,
implicaron a las tres partes que acabaron jugando con fuego. Luego
vinieron otros ingredientes necesarios para producir la tormenta
perfecta, como si de una ciclogénesis económica se
tratase, comenzaron las turbulencias en los mercados internacionales,
el petróleo y el euribor se dispararon, tal vez con intenciones
de controlar el mare mágnun que ya se avistaba en el horizonte.
El final de la historia, ya la conocemos.
Verá,
hace aproximadamente 3 años (en la primavera de 2006), hablando
con un amigo le comenté que el precio de los pisos iban a bajar,
a lo cual me replicó que eso no era posible pues la caída del precio
de la vivienda llevaría la economía a una recesión y Europa no lo
iba a permitir. Le estoy hablando aproximadamente de principios
de 2006, momento en el que la crisis, aún lejana, estaba cociéndose.
Una parte del menú provenía sin duda de remotas cocinas (modelo
de negocio basado en la inversión extranjera) y otra parte en casa
propia: burbuja inmobiliaria, especulación y un consumismo desenfrenado
que implicaba a todas las partes como un mecanismo perfectamente
sincronizado. En nuestra conversación ambos nos manteníamos firmes
y es que en realidad, ambos teníamos parte de razón. La economía,
aunque compleja, también presenta acciones y reacciones simples
regidas por principios básicos y perfectamente predecibles. Existen
variables controlables e identificadas que responden a ciertas acciones,
y que mantiene ciertas similitudes con la economía doméstica y diaria,
y es que si bien no éramos ni somos economistas ni poseíamos un
conjunto de conocimientos sistemáticos, como cualquier persona sí
teníamos un buen número de ideas que consideramos mejor para nuestro
entorno y para nuestro bolsillo (Carlos Bladwin y Emilio Jiménez,
1990).
Y
eran sin duda estos principios básicos (ley de la oferta y la demanda)
los que me habían llevado a mi visión, algo catastrofista (según
mi amigo). La definición que encontramos en algunos textos de referencia
para describir el significado de crisis económica es siempre similar,
· Crisis
económica: ruptura del equilibrio entre la oferta y la demanda
de bienes y servicios, que genera una fase depresiva de la coyuntura
económica.
Mi
reflexión por tanto era simple y apuntaba en una dirección única,
un exceso de oferta (que cualquiera podía percibir viendo el geométrico
incremento de carteles "SE VENDE") no podía mantener el incremento
de precios de los últimos años por mucho tiempo más. Y así ocurrió.
Ya a principios de 2006 se estaba cociendo una crisis que, potenciada
por factores macroeconómicos de naturaleza externa (crisis financiera
estadounidense, incremento desorbitado del precio del crudo, pérdida
de confianza en mercados) y otros propios de la economía española
(fortísima dependencia del ladrillo), iban a convertirse en la mayor
de todas las crisis de la historia moderna. Sinceramente, no creo
que ni usted ni yo ni nadie, a lo largo de su vida, vuelva a conocer
una crisis mayor que la actual, una crisis que aún no sabemos si
podremos superar con éxito. El problema es, por tanto, si podremos
salir de ella y sobre todo, cuándo y CÓMO.
La
recesión, una hipótesis remota barajada por algunos economistas
hace poco más de un año está ya sobre la mesa, es una realidad que
muchos ni imaginaban, pero el problema, lejos de haber tocado fondo,
es susceptible de empeorar. La recesión supone una depresión en
las actividades industriales y comerciales, generalmente pasajera,
que tiene como síntomas el decrecimiento de la producción, el trabajo,
los salarios, los beneficios, etc. (definición obtenida
en Alkona 2.0 - Innovación de productos y Servicios SL, 1997)
Aún
así, esta misma fuente afirma que es menos profunda y grave que
la conocida como:
·
Depresión: disminución acusada de la actividad económica
de un país. Tasa negativa prolongada de crecimiento del PIB y
de la renta nacional. La depresión típica genera desempleo, y
normalmente deflación. Sin embargo, en época reciente se ha observado
el efecto combinado de depresión e inflación, conocido como estanflación.
Y
ojo, porque el siguiente paso, que es la deflación, parece asomarse
ya a la vuelta de la esquina, y las proclamas del gobierno en boca
de la señora de la Vega suenan ya a canticios desafinados, poco
menos que a chiste, para entendernos (gobierno
contempla deflación).

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